La educación ambiental desde la complejidad: una aproximación “Conciente”
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Keywords
Educación ambiental
Resumen
Introducción
Asistimos a una educación que privilegia la formación de conocimientos y comportamientos a contrapelo de las condiciones y circunstancias históricas, sociales, culturales, territoriales y ecosistémicas, sobre todo, del significado primado de la misma relativo a promover “conciencia”, ese potencial que permite que los conocimientos y demás fortalezas adquiridas durante y desde el evento educativo planten en los contextos donde se aplican semillas para el cultivo de la vida en la tierra.
La circunstancia, marcada por el contexto y el sujeto, es el tempo-espacio donde ocurre la acción educativa; al margen de aquella ésta se extravía y desconecta de su sentido primigenio. La educación se desorienta si la función de educar y demás procesos no se asumen “desde el educando”3 como sujeto singular inscrito en una circunstancia, en una situación o contexto particular del entramado de la vida. No se educa en el vacío, en tierra de nadie, es reiterativo Ortega4 .
Desencarnada del sujeto, del contexto y de su propia significación la educación es precaria, frágil e instrumentalizable, tecnología al servicio de intereses particulares, de espaldas al bien común, lo que le impide generar oportunidades y capacidades para que las dotaciones y experiencias que promueve sirvan de sustento al complexus socio-natural.
Un panorama sombrío como éste difícilmente se puede apreciar-actuando sobre el mismo sin un acercamiento “complejo” y quizás de orden “comprensivo edificante” como el que subyace a la lectura del libro “La educación ambiental desde la complejidad”, escrito por Rivas-Luna. Uno de los valores de este texto es que no sólo trata e identifica algunas de las “desubicaciones” mencionadas, sino que las reviste como apuestas o escenarios para mejorar la acción educativa de resorte ambiental, y a nuestro modo de ver, para la educación en general. Desde una perspectiva comprensivo edificante (PCE)5 diremos que tales eventos constituyen ámbitos para resignificar el sentido original de la educación, por el cual ésta ha de promover “conciencia de vida”, es decir “sentido de vida”, sintonía y acogida del otro en nuestras acciones6 .
Tales asuntos que el texto deja advertir y aborda reflexionando generativamente, guardan relación, así no se lo haya propuesto su autor, con los temas más hondos enmarcados en las diferentes áreas y esferas del campo educativo y pedagógico. En consecuencia, este libro representa un material importante no sólo a la hora de tratar temas álgidos de la educación ambiental sino, como se ha mencionado, de la educación en su complejidad.
3 Sobre el particular hemos expresado lo siguiente: “Nuestra educación marcha evolutivamente cuando se interrelacionan saber- hacer- ser - vivir en dirección conciente, edificante y “desde el educando”; no desde el saber ni desde el docente, ni en el sentido utilitario que sostiene al sistema competencial orientado a la formación de seres más productivos, eficaces y eficientes, promovidos desde las planeaciones curriculares y secuencias didácticas, formatos, métricas y tecnicismos que impone el circuito del consumo. A nuestro modo de ver, los saberes didáctico y pedagógico no están en gran medida a la altura de las demandas sustantivas de la educación”. Ver Arboleda (2026: 15/3, pag 27): https://revista.redipe.org/index.php/1/article/view/2360
4 Ortega R, P. “La huella del otro”. Editorial Redipe, 2024, Pag 48.
5 La PCE constituye una propuesta educativa, pedagógica, didáctica, curricular, evaluativa y discursiva que hemos venido proponiendo en las dos últimas décadas. Incluye dispositivos de orden teórico, conceptual y metodológico. A lo largo de esta exposición se encuentran los rasgos fundamentales de la misma. En la actualidad esta perspectiva hace parte del sustento teórico, epistemológico, pedagógico, discursivo, metodológico y ético en documentos tales como artículos, libros, modelos y metodologías de instituciones educativas.
6 Por conciencia de vida entendemos: “a) la luz corpórea, sentiente, terrenal que ilumina nuestra existencia, lo que percibimos, aprendemos, sabemos, creemos, sentimos, queremos, pensamos, imaginamos, amamos u odiamos, los actos “sombríos”, no concientes e inclusive in-concientes (irracionales, erosivos) -- sí, nuestras sombras --, y todo aquello que comprendemos, no comprendemos, creemos comprender o nos resistimos a hacerlo, lo que desaprendemos e ignoramos, incluido lo que hacemos con lo que sabemos o ignoramos, con lo que aprendemos o desaprendemos; y b) la cual rebrilla, se concreta cuando cada uno de estos, y demás dimensiones participantes de nuestra corporalidad real, hacen, siembran vida, decantan como “bienes” para la convivencia socio-natural, dan forma a un modo-de-serestar, es decir edificante, por y para la vida”. Arboleda, ob cit: pag. 26
Referencias
Arboleda, J.C. (2026). El modelo pedagógico conciente (MPC). El modo Ser-estar, modo “alteridad ética” para asumir la función de educar. Revista Boletín Redipe, 15/3, pag 27): https://revista.redipe.org/index.php/1/ article/view/2360
Arboleda, J.C. (2025): Educación, interonomía e inclusión. Revista Boletín Redipe14-12. https://revista.redipe.org/index.php/1/ article/view/2326
Levinas, E. (1991) Ética e infinito (Madrid, Visor).
Luna, G.C., Rivas, H.M. (2025). Educación ambiental desde la complejidad. Editorial Universidad de Nariño.
Ortega R, P. “La huella del otro”. Editorial Redipe, 2024, Pag 48.

